Hoy voy a…

Qué absurdo acaba resultando siempre el hecho de planear las cosas. Últimamente me he percatado de la energía que invierto en planear todo lo que quiero que pase. Le dedico un montón de tiempo a la construcción de una realidad que aún no existe, y después tardo tan sólo unos minutos en decepcionarme. En cambio, muchas otras veces, llegan hasta mí momentos mágicos que me atrapan desprevenida y cuyo encanto acaba siendo aún mayor por el hecho de contar con el factor sorpresa. Pero estoy comprobando que es imposible dejar de hacerlo, frenar ese impulso compulsivo. Cuanta más ilusión nos despierta algo, más vueltas le damos, más lo proyectamos. Fantaseamos acerca de ello, construimos castillos en el aire. Y es cierto que muchas veces la realidad supera la ficción y todo acaba siendo aún mejor de lo que esperábamos. Y es cierto también que poder soñar despiertos nos ayuda en muchos momentos a sentirnos felices y esperanzados, pero ahora entiendo que hay que saber frenar, controlar nuestra mente, pues esta es un arma de doble filo y en muchas ocasiones experimentamos una pena o un fuerte duelo por una situación que nunca vivimos, por un momento que nunca fue. Ese momento sucedió en nuestra mente con la misma viveza o más de la que tienen muchas experiencias reales, porque nosotros lo permitimos, y renunciar a esa idea mental es a menudo más doloroso que soltar la parte real de lo que hemos vivido.

Cada momento tiene por sí mismo una fuerza brutal, cuya intensidad puede ser obvia inmediatamente o puede arroparnos en un instante venidero, cuando menos lo esperemos. Nada tiene más sentido, pues, que sentirlo cuando lo tenemos, experimentar su impacto cuando llega y saborearlo en toda su plenitud para no desperdiciar ni un solo soplo de su corriente. Que el tiempo le sume valor, si así lo desea, pero que el hecho de estar presente y accesible no subestime su cuantía.

Hoy voy a sonrojarme por cada palabra bonita, por cada gesto de respeto. Voy a dejar que mi piel reaccione ante el roce de todo lo que me rodea. Sonreiré por todos los comentarios bienintencionados y agradeceré su luz y su pureza. Estoy dispuesta a acariciar todo lo que mis manos alcancen y no permitiré que su calor sea menospreciado.

Hoy voy a escuchar todo lo que me quieran decir, voy a darle una oportunidad a todas las intenciones. Voy a creer que ahora, aquí mismo, tengo el poder de decidir cuán bien me hace lo que me voy encontrando. Voy a creer en mi sabiduría más que en la ajena.

Hoy tengo las ideas desordenadas y los pensamientos hiperactivos, pero me siento tranquila y satisfecha.

Este va a ser un gran año.

manos-web

Iris del Olmo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s