Tú marcas tus límites

Últimamente hay pocas cosas que me saquen de quicio. Me siento ligera y tolerante, muy atenta. Pero si hay algo con lo que no puedo es con las ideas desmotivadoras y absurdas que son, además, preconcebidas y cuya base nace de una visión vieja y pesimista de la que ya es hora que nos libremos. Y me refiero a afirmaciones como “ya has disfrutado bastante, ahora toca volver a la realidad”, “la vida es dura”, “a ver si te piensas que siempre te va a salir todo bien” o la peor de todas, “era demasiado bueno para ser verdad”. Así vamos. Desde pequeños nacemos condicionados por ese desfile de limitaciones oscuras e innecesarias que asumimos como verdades y nos acompañan, de la mano, a la hora de marcarnos aspiraciones.

En veintidós años he comprobado que la vida está infinitamente llena de momentos maravillosos, que no existe un número limitado de golpes de gracia y que la suerte que tenemos nos la generamos nosotros mismos.

Si vas a soñar, hazlo a lo grande. Y si hay algo con lo que sueñas reiteradamente, intenta ir a por ello. Es muy fácil permanecer en tu rutina, carente de interés pero cómoda y segura, y lamentarte por todo aquello que no te sucede. Lo sé, lo he vivido. A menudo pensaba en todas las cosas que me gustaría hacer. Incluso ahora, desde la reflexión que nos brinda el paso del tiempo, puedo recordarme a mí misma verbalizando todo lo que haría si pudiera. Lo afirmaba con fuerza, lo creía de corazón. Escuchaba historias ajenas y me maravillaba, admirada por la suerte y el valor de algunos. Yo viviría allí. Yo viajaría allá. ¿Qué me lo impedía entonces? Lo mismo que ahora: nada. Tal vez el miedo, una vez más.

IMG_0038

Hoy puedo decir que he conseguido cosas que siempre quise y de las que llegué a creer que eran sueños infantiles y ridículos, propios de una cría. Si observo mi vida ahora mismo, me lleno de satisfacción. No hay nada en ella que quiera cambiar.

Ya no voy a permitir que nadie me limite. No aceptaré que una historia es demasiado bonita, un chico demasiado bueno o un sueño demasiado ambicioso para ser real. Voy a respetar mis deseos y voy a correr tras ellos.

Que las frustraciones de otros no se conviertan en tus fronteras.

Pregúntate qué deseas en realidad, qué te encantaría hacer, y después intenta descubrir qué te impide hacerlo, si es que realmente hay algo. Si no estás satisfecho, busca qué es lo que te ahoga y cámbialo. Está en tus manos, siempre lo está. No te creas toda esa basura, no te conformes. Eres tan capaz como los demás.

Lo único que diferencia a las personas de éxito de aquellos que no logran alcanzar sus objetivos, es que los primeros creen en sí mismos, hasta el final. Creen en ellos cuando las cosas les salen bien y pueden sentirse orgullosos, pero también cuando pierden la partida y aceptan que así debía ser, que algo tendrán que aprender.

Aprender para crecer.

Iris del Olmo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s